
No recuerdo los hechos, olvido lo feo, culpable de mis culpas, jugando de jurado me sentencie a dos copas de más y a perder sin tregua lo más amado, que la noble estupidez pueda conseguir…algo así como un suspiro hecho carne y hueso, caderas y pechos, uy y esos rizos, si yo te hablara de esos rizos terminamos en batalla…compañero creo que ha llegado el momento de tomar mi vaso y seguir camino, mis recuerdos, sólo mios son y esto no entra en discusión, ni arrebatos. Si debo reconocer en esta temprana parte de la historia, que yo perdí esos rizos, esos pechos y esas caderas, de ahí que ya no tengo ni brújula ni ombligo, desde acá empezamos a terminar la historia, del cuervo y la princesa.
Primer Acto
El cuervo muestra sus plumas azules de azabache la princesa perdida entre las grises plumas de los retrasos de besos, de las pausas que dejan los suspiros, camina hacia las azules plumas de azabache, se deja llevar por un olor a ron, a entrega sin codicia, a besos que son delirios, se conmueve la princesa por la pobreza del abrazo y el cuervo mira al suelo, como pidiendo disculpas o clemencia, se olvidan de la naturaleza del cuervo y de la princesa.
Segundo Acto
El cuervo quisiera ser príncipe y la princesa un libre pájaro, el amor nos hace perder la cabeza y el reloj, la cordura y la calma, dejamos de observar y nos dejamos llevar mirando cosas, la princesa levanta sus plumas azules de azabache y el cuervo hecho príncipe se pierde buscando a su princesa, la incongruencia del amor, lo amargo del destino.
Tercer Acto.
El cuervo no supo ser príncipe y la princesa aún tiene corazón como para ser cuervo. Los dos perdidos de lo que aman y de lo que dejan, se besan como si fuera el ultimo día y me refiero al ultimo día…
Acto Final
La culebra del árbol ofrece manzanas!!! Grito el cuervo, la princesa sonrío tan sutilmente que el cuervo oyó una carcajada en el corazón, ahora solo se miran, como miraría una princesa a un cuervo y viceversa, no se oyeron palabras sino chillidos por parte del cuervo, no se oyeron mas que gritos por parte de la princesa, hoy el cuervo guía los pasos de la princesa y la princesa alumbra los ojos que le arrebató el cuervo.